Septiembre marca uno de los períodos más desafiantes para la logística internacional en Asia. A la tradicional temporada de tifones en el Pacífico occidental se suma este año una combinación especialmente compleja: la proximidad entre el Festival de Medio Otoño y la Golden Week de China, dos de las fechas más importantes para la industria manufacturera y el comercio global.
Para importadores, exportadores y profesionales logísticos, la situación de 2026 ofrece una lección clara: cuando los fenómenos climáticos y los calendarios festivos coinciden, las interrupciones pueden multiplicarse rápidamente.
Una temporada de tifones especialmente activa
Durante agosto y principios de septiembre, varios tifones impactaron las costas chinas y provocaron interrupciones relevantes en algunos de los puertos más importantes del mundo.
El tifón Dolphin generó cierres temporales y una fuerte congestión en puertos como Shanghai y Ningbo, mientras que otros sistemas posteriores, incluidos Saudel y Krovanh, continuaron afectando la recuperación de las operaciones portuarias. Las terminales debieron suspender actividades durante varios días y posteriormente enfrentaron una acumulación masiva de buques, contenedores y cargas pendientes.
Según diversos reportes logísticos publicados durante agosto y septiembre, los tiempos de espera para atraque aumentaron significativamente en algunos puertos chinos, mientras que la congestión se extendió incluso después de la reapertura de las terminales.
Cuando un puerto se detiene, toda la cadena lo siente
Los tifones no afectan únicamente a las embarcaciones que navegan cerca de la tormenta.
Las autoridades portuarias suelen activar protocolos de seguridad entre 24 y 72 horas antes del impacto previsto. Esto implica la suspensión de operaciones de terminal, restricciones al practicaje, evacuación de buques de los muelles y la interrupción temporal de actividades terrestres.
Una vez que el fenómeno meteorológico pasa, comienza un segundo desafío: la recuperación.
Los barcos regresan simultáneamente a los puertos, los patios acumulan contenedores pendientes y los transportistas terrestres deben absorber semanas de trabajo concentradas en pocos días. Como consecuencia, pueden aparecer:
- Demoras en zarpes y arribos.
- Cambios de itinerario.
- Omisión de puertos por parte de las navieras.
- Escasez de equipos vacíos.
- Incremento en costos operativos.
- Riesgo de carga rolada hacia embarques posteriores.
En otras palabras, el verdadero impacto de un tifón suele extenderse mucho más allá de su duración meteorológica.
El desafío adicional de septiembre 2026
Como si las condiciones climáticas no fueran suficientes, este año el calendario chino añade una presión adicional sobre la cadena logística. El Festival de Medio Otoño se celebrará entre el 25 y el 27 de septiembre de 2026, mientras que apenas unos días después comenzará la Golden Week, del 1 al 7 de octubre. Entre ambos períodos existirán solamente tres días hábiles efectivos.
Esta situación ha generado una fuerte aceleración en los embarques durante las primeras semanas de septiembre, ya que fabricantes, exportadores y compradores internacionales buscan adelantar sus operaciones antes del inicio de los feriados.
Para muchas empresas, el objetivo es evitar que sus mercancías queden atrapadas en una combinación de:
- Congestión portuaria.
- Capacidad limitada.
- Cancelación de servicios.
- Reducción de actividad industrial durante los feriados.
La “doble presión” sobre el transporte marítimo
La situación de 2026 está creando un escenario que muchos especialistas describen como una “doble presión logística”. Por un lado, los puertos continúan recuperándose de las interrupciones provocadas por los tifones recientes. Por otro, la cercanía de los feriados está concentrando una enorme cantidad de carga en una ventana operativa muy reducida.
Además, algunas navieras han anunciado ajustes de capacidad y cancelaciones estratégicas de servicios durante el período previo y posterior a las festividades, una práctica habitual para adaptar la oferta a los cambios temporales en la demanda. El resultado es un mercado donde la previsión y la anticipación son más importantes que nunca.
¿Qué significa esto para las empresas argentinas?
Para las compañías que importan desde China o dependen de proveedores asiáticos, los próximos meses pueden presentar desafíos importantes en materia de tiempos de tránsito y disponibilidad de espacios.
Entre las principales recomendaciones para minimizar riesgos destacan:
- Reservar espacio con mayor anticipación.
- Mantener comunicación constante con proveedores y forwarders.
- Considerar tiempos de tránsito más amplios.
- Preparar planes alternativos para cargas críticas.
- Monitorear de cerca la situación en los principales puertos de origen.
La experiencia reciente demuestra que un solo evento climático puede generar semanas de repercusiones operativas, especialmente cuando coincide con períodos de alta demanda.
Mirando hacia adelante
La logística internacional se ha acostumbrado a convivir con la incertidumbre. Sin embargo, septiembre y octubre de 2026 representan un caso particularmente desafiante debido a la combinación de factores meteorológicos y estacionales. Los tifones han puesto a prueba la resiliencia de los principales puertos asiáticos, mientras que las próximas festividades chinas prometen aumentar aún más la presión sobre la cadena de suministro global.
Para importadores y exportadores, el mensaje es claro: la planificación temprana ya no es una ventaja competitiva. Se ha convertido en una necesidad operativa.
Porque cuando las tormentas y los feriados coinciden, la logística deja de depender únicamente de la velocidad y empieza a depender de la preparación.